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Rol de Liderazgo que Tú Jugarás en la Nueva Era que Emerge PArte 3...

Creencias tóxicas...

 

“Lo que creemos — eso somos...” y eso recibimos. Por ejemplo, si creemos que la gente nos va a herir, de repente desarrollamos “ojos” para buscar y ver dolor a nuestro alrededor. Cuando creemos en algo enviamos una señal muy poderosa a nuestro cuerpo, enviamos un comando sobre cómo sentir, qué “programa” activar, qué neurología poner en juego. Esto debería alertarnos del poder y el peligro de creencias limitantes como las siguientes:

  • “No puedo aprender cosas con facilidad, todo me lleva el doble de tiempo que a otras personas.”
  • “A mi edad estoy confinado al cuerpo que tengo. He hecho todo lo posible para estar en forma pero NADA funciona para mi.”
  • “No soy el tipo de persona a la que le gusta leer.”
  • “Para hacer dinero hay que tener suerte, contactos y tener una familia rica.”
  • “Cada vez que me dices eso, me deprimo.”
  • “No puedo cambiar — ¡yo soy así! Tengo este carácter fuerte porque soy hijo de italianos.”
  • “La gente no puede controlar sus creencias.”
  • “Con este gobierno no se puede hacer nada.”
  • “Todo tiempo pasado fue mejor.”
  • “El cáncer es una enfermedad mortal.”

Creencias tóxicas y limitantes como estas NO son simplemente pensamientos inofensivos. Operan como un campo de energía que nos rodea y esclaviza, generando un marco de referencia que gobierna todas nuestras operaciones mentales, emocionales y expresiones físicas. Aterrador, ¿verdad?

Como caso de estudio comprobemos la “veracidad” de la creencia: “El cáncer es una enfermedad mortal.”

Primero que nada quiero que veas lo que pasa cuando un médico te dice, “Lo siento mucho pero tienes cáncer — solo te quedan 3 meses de vida.”

Si aceptas lo que el médico te dice, esta creencia se convertirá en una profecía. No es la enfermedad lo que te mata — sino tu creencia de que la enfermedad es mortal.

Las autopsias de gente que supuestamente ha muerto en Haití por la magia negra del Vudú, revelan que la persona estaba en perfecto estado de salud. Hace poco, un limpiador que quedó encerrado en un vagón refrigerado, murió porque “sabía” que la temperatura del vehículo era de varios grados bajo cero y esto lo mataría. En realidad, cuando abrieron el vehículo al otro día, se dieron cuenta que el sistema de refrigeración había tenido una falla... y la temperatura era solo suficiente para darle un poco de frío.

Es un hecho que miles de personas se curan del cáncer. Los siguientes son algunos métodos que han funcionado para mucha gente.

  • Ver películas cómicas — este extrañamente simple método hace que al reírte liberes en tu cuerpo sustancias que ayudan a tu organismo a combatir las células cancerígenas;
  • A través de programas nutricionales;
  • Visualizando que tu cuerpo (o una luz o energía) ataca a las células cancerígenas; y muchas otras formas más.

Volvamos al ejemplo del médico y su predicción. La razón por la que aceptamos su “profecía,” es porque el médico es percibido como una figura de autoridad, y como veremos a continuación esto puede ser fatal...

En el libro Obediencia a la Autoridad por Stanley Milgram, se describe el siguiente experimento:

Varias personas fueron voluntarios para participar en un “inofensivo” experimento que creían era sobre “los efectos del castigo físico sobre la memoria.”

En el experimento participan tres tipos de personas. Un profesor o científico evidenciado por su túnica gris; un voluntario denominado “aprendiz” (en realidad un actor que está enterado del verdadero experimento); y uno de los auténticos voluntarios, denominado “maestro.”

El aprendiz (que es el actor) está encargado de memorizar una lista de palabras y el maestro (que es el voluntario auténtico) tiene la labor de darle un choque eléctrico cada vez que comete un error. El aprendiz está atado a una silla, mientras el maestro maneja la fuente eléctrica, bajo la dirección del científico. Al principio, la “supuesta” carga eléctrica solo produce cosquillas, pero luego va aumentando hasta causar verdadero dolor físico... o esto es por lo menos lo que el voluntario cree. Recuerda que el voluntario NO sabe que el aprendiz es un actor. Lo increíble es que a pesar de que el aprendiz grita que por favor lo liberen de la silla, que tiene una condición cardiaca, el voluntario continúa administrando estos choques...

El verdadero propósito del experimento era contestar la pregunta, “¿Cuando se trata de ‘su trabajo’... cuánto sufrimiento estará dispuesta la gente común a infligir a una persona completamente inocente?”

La respuesta encontrada a través del experimento fue alarmante. En vez de detenerse ante las súplicas del “aprendiz,” dos tercios de los “maestros” llegaron a dar el máximo voltaje de (supuestamente) 450 voltios, ignorando los gritos de dolor.

¿Qué es lo que llevó a personas como tú y yo a desplegar esta conducta? Simple. La creencia grabada a fuego desde nuestra infancia, de que debemos obedecer a personas en posiciones de autoridad.

Esta gente común, aunque de verdad trató, no “pudieron” sobreponerse a las indicaciones del científico, quien los impulsaba a “cumplir con su tarea.” Los voluntarios odiaban lo que estaban haciendo, y agonizaban con cada grito de dolor del aprendiz, pero igual continuaron administrando el castigo.

Acaso pienses, “yo nunca haría eso.” Tal vez. Después de todo, un 35% de los voluntarios no continuaron hasta el final. Obviamente si leyeras el libro de Milgram, podrías entender mejor cómo un 65% de los voluntarios continuaron el experimento hasta el final. Quizás lo que un observador que no participó en el experimento vio, explique mejor que cualquier descripción, el conflicto que residía en la mente de los voluntarios...

“Observé a un hombre maduro que antes de entrar al laboratorio estaba relajado, sonriente y con confianza. Al cabo de 20 minutos fue reducido a un tartamudeante manojo de nervios, y estaba rápidamente acercándose a un colapso nervioso. Constantemente se tiraba de la oreja y se retorcía las manos. En determinado momento se golpeó la frente con el puño y murmuró, ‘OH Dios, por favor paremos.’ Sin embargo, continuó respondiendo a cada palabra del científico, y obedeció sus órdenes hasta el final...”

Espero que empieces a darte cuenta de lo que puede suceder si continúas sin analizar críticamente tus creencias y el modelo del mundo por el que te riges.

Ahora bien, no estoy “culpando” a los doctores por decirle a la gente tal cosa o tal otra. Después de todo, ellos también operan dentro de su propio modelo del mundo. Este artículo no es sobre culpables, sino acerca de tomar responsabilidad. Creo que los médicos tienen la responsabilidad de informarse constantemente. Si lo hicieran, descubrirían que no deberían llamarle “incurable” a ninguna enfermedad.

Piensa en Alzaimer, hemorragia cerebral, cáncer, afecciones cardíacas — ¡de todas ellas hay pacientes que se han salvado! Sin dudas los avances de la medicina actual, aunque no totalmente disponibles al público en general sino muchas veces confinados a experimentos en pacientes “sin ninguna otra esperanza,” se llevan gran parte de la gloria. Y muchas de estas personas se han curado con tan solo una píldora… Sin embargo todos ellos hablan de “saber” que iban a vivir, y a vencer su enfermedad, más allá de las esperanzas expresadas por los médicos.

Lo que no sabemos nos está afectando en formas que ni siquiera podemos imaginarnos. Es por eso que es nuestra responsabilidad expandir y mejorar las cajas en las que operamos.

Sinceramente, me hubiera gustado saber todo esto cuando mi padre falleció de un cáncer pulmonar. Sin embargo, siempre recuerdo las palabras del actor Morgan Freeman cuando, en una entrevista, le preguntaron: “¿No te molesta que la fama te llegó a los 60 años?” Y Freeman (curiosamente su apellido significa “hombre libre”) responde: “No. Porque podría haber sucedido que nunca hubiera logrado nada de esto...”

Una vez más el hecho es el mismo — pero las creencias son diametralmente opuestas. Observa cómo el periodista utiliza un verbo en voz pasiva “la fama te llegó” revelando su creencia de que no tenemos control sobre nuestro destino. Freeman, en cambio, usa un verbo activo (logrado) indicando que él piensa que está en control de su vida.

Es por eso que ahora no me deprimo por no haber “sabido” que el cáncer era una enfermedad curable — ya que decidí otorgarle otro significado a esa creencia. Mi creencia actual es que quizás alguno de los suscriptores de esta aula virtual pueda utilizar esta información para salvar a un familiar, o tal vez salvar al familiar de un amigo. Y esta creencia me sirve. Me hace sentirme bien conmigo mismo, en vez de tener sentimientos de culpa por algo que no puedo resolver.

Haciendo un chequeo “ecológico” de nuestras creencias...

Para evaluar tus creencias debes empezar haciéndote las siguientes preguntas:

  • ¿Basado en qué creencias estoy operando?
  • ¿Quién determinó esa creencia? ¿Están calificados para hacerlo?
  • ¿Me sirve esta creencia?
  • ¿Quiero cambiar esta creencia?

Funciona tan simple y profundamente como esto.

Debido a que NO todos los marcos de referencia nos sirven positivamente, es que debemos hacer un chequeo ecológico de nuestras creencias para conocerlas bien.

  • ¿Cómo me ayuda este pensamiento, emoción, estado, o creencia?
  • ¿Va a mejorar mi vida, lograr lo mejor de mí, y alentarme a alcanzar mis metas?
  • ¿Me permitirá actuar de forma coherente con mis valores?
  • ¿O me va a limitar y reducir mi efectividad?

Pero... ¿es posible que si cambio la forma en la que interpreto un hecho, esté distorsionando “la verdad”?

No. Al crear diferentes interpretaciones, no estamos jugando juegos o distorsionando “la verdad.” Estamos creando marcos de referencia y poniendo en contexto a los hechos, experiencias, eventos, y palabras, para crear mapas más útiles y mejores que nos permitan desarrollarnos y ser todo lo que podemos ser.

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